Relación entre la dislexia y otras disfunciones cognitivas relacionadas con el aprendizaje, la conducta y la actividad motora 

Los trastornos que suelen acompañar a la dislexia son: trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDA/H), disgrafía, discalculia, trastornos del desarrollo de la coordinación y/o trastornos a nivel afectivo.

Cada una de estas alteraciones puede o no presentarse junto a la dislexia y manifestarse en mayor o menor medida. Esto corrobora la idea de que para trabajar la dislexia no sirve cualquier material o programa, sino que, previamente, es fundamental conocer detalladamente cuáles son las dificultades y el origen de estas. Hay que tener claro que no hay un método para trabajar la dislexia por sí misma, sobre todo a partir de los 8-9 años. Todo programa o material de intervención debería centrarse en utilizar estrategias para desarrollar cada una de las habilidades deficitarias, implicadas en el aprendizaje de la lectoescritura. Respetando siempre la progresión de dificultad o adquisición de estas habilidades.

Con técnicas de neuroimagen funcional se ha observado que hay varias zonas cerebrales, implicadas en diversos aspectos del procesamiento de la información y la respuesta a estímulos, donde los cerebros de sujetos disléxicos muestran diferencias. Esto explicaría que cada disléxico tenga una sintomatología diferente según las capacidades cognitivas afectadas.

 Importancia de la conciencia fonémica, combinada con el principio alfabético, en el aprendizaje de la lectura y la escritura.

En este tema se trabaja el último nivel de la Conciencia Fonológica, denominado Conciencia Fonémica, pues se establece a nivel de fonema. La conciencia fonémica o segmental es la capacidad específicamente auditiva para percibir, identificar y manipular los fonemas presentes en el habla, dentro de cualquier estructura silábica y en ausencia de letras, mientras que el principio alfabético se refiere al aprendizaje de las correspondencias de esos sonidos (fonemas) con sus grafías (grafemas) y a su uso en la lectura y la escritura. Además, para establecer adecuadamente la relación fonema-grafema se necesita, a su vez, un buen desarrollo de la conciencia fonémica. Esta es la razón básica de que trabajemos, ambas habilidades, de forma conjunta. El entender esta delimitación y establecer una idea clara de estos conceptos permite a los docentes analizar, seleccionar y diseñar las actividades que más se ajusten a las distintas habilidades que un niño/a debe desarrollar para ser un buen lector. Todos los niños/as del aula se beneficiarán de este tipo de instrucción y, en especial, aquellos más susceptibles de presentar dificultades para el aprendizaje de la lectura. Esto último incluye, tanto las dificultades específicas de la lectura como aquellas derivadas de diferencias socioeconómicas. Dentro de la conciencia fonémica y el principio alfabético vamos a trabajar los siguientes niveles: * Presentación del fonema * Discriminación auditiva del fonema * Presentación del grafema y su escritura * Discriminación visual del grafema y escritura de la letra * Categorización e identificación del fonema * Omisión y adición de fonemasFonémica y Principio Alfabético.